La RSE no puede ni debe ser una fórmula mágica, única que se aplique esperando resultados instantáneos y uniformes; se trata más bien de una serie de principios que deben estar integrados con la estrategia de la organización, para de esta manera lograr un producto 'hecho a la medida'; un diseño que se adapte, junto con la organización (su negocio estratégico, su estructura, personal, etc.), a los retos que plantea un mercado actual que es exigente, dinámico y en constante cambio. Este tipo de visión apegado a lo inmediato - a dejar de lado la planeación estratégica, de mediano y largo plazo - ha llevado a diferentes organizaciones a optar por dar un manejo a la RSE desde una perspectiva simple y unidimensional, considerándola como el discurso de turno, una tendencia del mercado. El riesgo señalado radica en el hecho que la imagen que queremos proyectar no siempre esta correspondida con la realidad de la organización y eso, a la larga, puede afectar más el negocio que simplement...